Por Ariel Vercelli, presidente de Bienes Comunes e investigador del Conicet

Los intentos gubernamentales de regular las industrias culturales y la producción distribuida del valor intelectual en Internet ya no pasan desapercibidos.

A los fuertemente criticados proyectos de Ley de Estados Unidos SOPA y PIPA se está sumando una nueva iniciativa conocida como OPEN (`Online Protection and Enforcement of Digital Trade Act`, que al español puede traducirse como `Ley de Protección y Ejecución en Línea del Comercio Digital`).

El Congreso de Estados Unidos va a discutir el 24 de enero el anteproyecto SOPA (Stop Online Piracy Act, o al español, Ley para Detener la Piratería En Línea) que propone nuevas medidas industrialistas para «combatir la piratería» y el «robo de la propiedad» de los Estados Unidos.

El proyecto se inició en la Cámara de Representantes y responde a los intereses de las industrias audiovisuales. Además de las críticas, se proyecta un apagón de Internet para el 23 de enero.

Otro de los proyectos que despertó numerosas críticas fue presentado a través del Senado de Estados Unidos y se conoce como PIPA (Protect IP Act, o al español, Ley de Protección de Propiedad Intelectual).

Tanto PIPA como SOPA buscan endurecer las acciones legales contra sitios web extranjeros (ubicados fuera de la jurisdicción) orientados al público estadounidense y que están dedicados a la copia ilegal de obras intelectuales o a la falsificación de productos comerciales.

Al parecer en Estados Unidos no hay dos sin tres. Además de SOPA y PIPA, desde el 8 de diciembre de 2011 también circula y se discute públicamente otro borrador de Ley presentado por el Senador Ron Wyden y el Representante Darrell Issa (con el apoyo de varios Republicanos y Demócratas).

El anteproyecto se conoce como OPEN Act (Online Protection and Enforcement of Digital Trade Act, o al español, Ley de Protección y Ejecución en Línea del Comercio Digital).

El proyecto OPEN Act se presenta como alternativa a PIPA y SOPA. Entre otras medidas, busca cortar el circuito del dinero (follow the money) que tiene como beneficiaros a los sitios web extranjeros que están «principal» e «intencionadamente» orientados a la piratería y la falsificación de productos y servicios.

Esta misma solución se utilizó contra los sitios de juego ilegal que estaban fuera de Estados Unidos y, también, contra el sitio Wikileaks.

A diferencia de PIPA y SOPA, el proyecto OPEN Act deja fuera de las medidas propuestas a los proveedores de Internet, las empresas de publicidad y los buscadores. Para muchos de los críticos de PIPA y SOPA, el proyecto OPEN Act es una forma mas efectiva pero mejorable de combatir la piratería sin afectar ciertos derechos ciudadanos y los intereses industriales de las fuertes empresas de Internet de Estados Unidos.

El borrador del proyecto OPEN Act cuenta con el apoyo y beneplácito de Google, AOL, Facebook, Twitter, Yahoo, eBay o Linkedin. Sin embargo, las industrias audiovisuales mostraron su oposición al proyecto y seguirán reclamando medidas de bloqueo directo sobre los sitios web.

Para evitar problemas en el plano internacional el proyecto erige a la Comisión de Comercio Internacional de Estados Unidos como el ámbito propicio para llevar adelante las acciones jurídico-políticas.

Los proyectos de ley de Estados Unidos PIPA (Senado), SOPA (Representantes) y ahora OPEN Act (proyecto bipartidario) marcan una tendencia que parece irreversible: el gobierno de Estados Unidos busca imponer en 2012 un nuevo régimen doméstico (pero de alcance global) para la gestión industrial de obras intelectuales en Internet. Es claro, las presiones de las industrias culturales en pugna hicieron desaparecer de los proyectos los derechos e intereses ciudadanos.

Fuente: Dia a Dia

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